LA SITUACIÓN PREVIA A LA I GUERRA MUNDIAL

“Francia no está aún preparada para el combate. Inglaterra se enfrenta con dificultades interiores y coloniales. Rusia rechaza la guerra, porque teme la revolución interior. ¿Vamos a esperar a que nuestros adversarios estén preparados o debemos aprovecharnos del momento favorable para provocar la decisión? Esta es la grave cuestión que hay que zanjar. El ejército austriaco es aún fiel y útil. Italia está todavía firmemente ligada a la Triple Alianza e incluso si prefiere […] mantener la paz para restañar las heridas de la última guerra, sabe […] que si Alemania es derrotada, quedará sin remedio a merced de la violencia de Francia e Inglaterra y perderá su posición independiente en el Mediterráneo. […] Podemos igualmente contar llegado el caso con Turquía y Rumanía […]. Podríamos tener la dirección de la política europea mediante una ofensiva resuelta, y podríamos asegurar nuestro porvenir. Esto no quiere decir que debamos provocar la guerra; pero allá donde se manifieste un conflicto de intereses […] no debemos retroceder, si no solucionarlo mediante la guerra y comenzar con una ofensiva resuelta, poco importa el pretexto, porque no se trata de ese conflicto, sino de nuestro porvenir, lo que está en juego.

 ” Artículo aparecido en el diario alemán Die Post,24 de febrero de 1914”

El texto es un artículo publicado en el diario alemán Die Post en febrero de 1914, que argumenta a favor de aprovechar un momento favorable para provocar una decisión y dirigir la política europea mediante una ofensiva resuelta. Es un texto histórico-periodístico, por lo que es una fuente primaria y está destinado a toda la población alemana. El autor, desconocido, presenta a Francia, Inglaterra y Rusia como países que no están preparados para el combate, lo que supuestamente crea una oportunidad para que Alemania, con el apoyo de Austria, Italia, Turquía y Rumanía, asegure su porvenir y su posición como líder en la política europea.

El autor muestra una actitud agresiva y expansionista, justificando la guerra como una forma de solucionar conflictos de intereses y asegurar el futuro de Alemania. La idea de que otros países no están preparados para la guerra se utiliza como una razón para actuar antes de que se pongan al día en términos militares y, por lo tanto, es una llamada a la acción.

El texto también revela una mentalidad imperialista y una idea de superioridad racial al referirse a Francia y Rusia como países que no están preparados para el combate, además, el autor presenta a los países de la Triple Alianza como firmemente ligados, sugiriendo que Italia no tendría otra opción que apoyar a Alemania en caso de guerra.

Un caso concreto es la posición que muestra el texto de Italia y su vinculación a la Triple Alianza. Italia, se unió a la Triple Alianza junto a Alemania y Austria-Hungría en 1882. Sin embargo, se temía que Italia se mantuviera neutral en el caso de que estallase la guerra, tal y como ocurrió posteriormente. A pesar de que la Triple Alianza establecía que Italia debía unirse a sus aliados si estos eran atacados, el gobierno italiano decidió no cumplir esta obligación porque consideraba que el conflicto no estaba directamente relacionado con sus intereses nacionales.

La Primera Guerra Mundial fue un conflicto bélico que involucró a la mayoría de las potencias mundiales de la época, dividiéndolas en dos bloques principales: los Imperios Centrales y la Entente.

Los Imperios Centrales estaban conformados por Alemania, el Imperio austrohúngaro, el Imperio otomano y Bulgaria. Estas potencias se caracterizaban por tener una estructura política y social autoritaria, una economía basada en la industria y una fuerte vocación expansionista.

Por otro lado, la Entente estaba compuesta por Francia, el Reino Unido, Rusia (hasta su retirada del conflicto en 1917), Italia y, más tarde, los Estados Unidos. La Entente se caracterizaba por tener una estructura política y social democrática. Cabe destacar en este proceso la formación de la Entente Cordial. Este fue un acuerdo diplomático firmado en 1904 entre el Reino Unido y Francia, que puso fin a años de rivalidad y conflictos entre ambos países. A pesar de no ser un tratado de alianza militar, la Entente Cordiale estableció un acercamiento político entre ambas naciones, sentando las bases para una futura colaboración en el ámbito militar.

Como una de las ideas principales del texto es Italia, es pertinente hacer referencia al caso italiano de una forma más profunda. Italia como ya se ha comentado se mantuvo neutral en el estallido de la guerra, pero en 1915, el gobierno italiano, liderado por el primer ministro Antonio Salandra, cambió de bando y se unió a la Entente Cordiale, formada por Reino Unido, Francia y Rusia. La razón principal para el cambio de bando fue el interés de Italia en conseguir territorios en los Balcanes, especialmente en la península de Istria, que se encontraban en poder del Imperio Austro-Húngaro. Además, el gobierno italiano recibió promesas de apoyo por parte de la Entente Cordiale en su disputa con el Imperio Austro-Húngaro sobre el territorio de Trentino. También esperaban obtener territorios en el norte de África y en el Imperio Otomano.

Como conclusión, este artículo mostró la situación de tensión que reinaba en Europa, el lenguaje bélico que se usaba de forma abierta en los medios de comunicación y cómo se vislumbraban los posibles cambios de bando que posteriormente se dieron con el desarrollo de la guerra.