Con este texto comienzo lo que espero que sea una serie de reflexiones históricas vinculadas a la actualidad. Sin duda alguna, hoy en día, junto con la Guerra de Ucrania, la masacre de Gaza copa las noticias y más allá de la barbarie que se está cometiendo contra los gazatíes, me ha llevado a hacer una relación en lo que concierne al papel de los Estados Unidos respecto a ambos conflictos, separados por casi noventa años.
Si nos quedamos en la superficie del asunto, a priori todo son diferencias ya que bien es sabido que Estados Unidos ayuda, y de forma más que generosa, a Israel y que no ayudó a ningún bando en la Guerra civil española, al menos de forma pública, aunque hay investigaciones que han desmentido esta posición.
Poniéndonos en contexto, en 1936 cuando se produce el Golpe de Estado contra el gobierno legítimo de la II República española, en los Estados Unidos está vigente una ley, la de neutralidad, que impedía a priori prestar ningún tipo de ayuda a conflictos armados extranjeros, en virtud de la Comisión del Senado, la conocida Comisión Nye por el senador de Dakota del Norte que la lideró en su momento y que buscaba esclarecer los motivos reales que llevaron al país de las barras y estrellas a participar en la I Guerra Mundial. La conclusión fue que la entrada en la Gran Guerra estaba fundamentada en la presión que recibió el Presidente Wilson y el resto de su administración por el miedo de los poderes económicos de no poder recuperar los diferentes prestamos que habían concedido a las potencias de la Entente, si finalmente perdían frente a las tropas de la Triple Alianza.
Ante este hecho, el Congreso de los Estados Unidos aprobó una serie de leyes anuales, las Neutrality Acts, que de forma anual se fue renovando gracias a los conflictos que se daban en ese momento como la Guerra entre China y Japón. En este contexto, Fernando de los Ríos, Embajador de España en los Estados Unidos, y el resto del gobierno republicano se aferraban a que había un vacío legal, y es que no había en el articulado de la ley ninguna referencia a un conflicto civil, por lo que ahí vieron una vía que pronto Cordell Hull, Secretario de Estado, cerró primero con un Embargo Moral y después uno legal, con una ampliación de la ley en enero de 1937.
Una vez puestos en situación es pertinente comentar las similitudes que se dan entre ambos conflictos, entendiendo que serán las menos conocidas. En primer lugar pondriamos sobre la mesa el papel de las bases demócratas, tanto del Presidente Roosevelt en su momento y Biden en la actualidad. En ambos casos, sin ser un número exagerado, representantes de ambos Congresos, los de 1936 y de 2024, mostraron y muestran hoy su apoyo tanto a la causa republicana como gazatí, en contra de lo que mostraban sus líderes.
Otro de los aspecto importantes que tienen en común ambos conflictos y el rol de los Estados Unidos en ellos es el poder de los lobbies, el judío con un papel vital en la economía estadounidense y que sin duda lastra cualquier atisbo de apoyo a Gaza, quedando en meras palabras y promesas vacías los intentos de un alto el fuego cuando a la vez se realizan envíos por valor de miles de millones de dólares a Israel para que siga bombardeando los territorios palestinos. Es pertinente recalcar que la exportación de armas por parte de los Estados Unidos tiene que estar aprobada por el Departamento de Estado, el mismo que con Blinken a la cabeza, pide un alto el fuego tanto a Israel como a Hamas.
En el caso de la Guerra Civil española el principal movimiento en contra del apoyo de los Estados Unidos al gobierno republicano se encontraba en la presión que ejercíanlos grupos católicos a la administración Roosevelt y es que aunque éste era de confesión protestante, la gran mayoría de los votantes de fe católica apoyaban de forma tradicional al Partido Demócrata, tal y como harían años después con el primer Presidente católico, John Kennedy. Un claro ejemplo de esta presión lo encontramos en el año 1938, cuando ya era obsceno el apoyo que las potencias del Eje prestaban a los sublevados. Es en ese momento cuándo más cerca estuvo de levantarse el bloqueo de envío de armas a la República española, en parte gracias a la presión ejercida por Claude Bowers, embajador estadounidense en España, que vivía la contienda bélica desde la ciudad francesa de San Juan de Luz, donde se habían establecido parte de las embajadas que había tenido que salir de Madrid en 1936.
Ante este hecho, desde la National Catholic Welfare Council, protoconferencia episcopal en los Estados Unidos llevó a cabo una serie de estrategias desde las parroquías y es que en las homilías de los domingos, se animaba a los feligreses a enviar telegramas a la Casa Blanca requiriendo al Presidente que no levantara el embargo contra España. Tal fue el número de telegramas recibidos que durante días estuvo saturada la centralita, hecho que sin duda provocó el miedo en Roosevelt y reforzaba la posición antiembargo de Cordell Hull. Finalmente y como bien es conocido, Estados Unidos nunca ayudó a la República, ni siquiera con los exiliados que llegaban a sus puertos, que directamente eran trasladados a la frontera con México, donde sí fueron acogidos y recibidos. Por cierto, 1938, año de elecciones, en este caso legislativas, en las que Roosevelt se jugaba mucho con la implantación de su segundo New Deal.
Sin embargo, aunque se hable de un apoyo desde posiciones de poder a Israel en la actualidad, es pertinente mostrar dos claros ejemplos en los que la sociedad estadounidense apoyó a la República española y que apoya a Palestina en la actualidad. Y es que sectores intelectuales y culturales en su momento, tenemos el caso de Hemingway, John Dos Passos y gran parte de la industria cinematográfica de los años 30 apoyaba al gobierno legítimo español, a día de hoy y sobre todo en los meses pasados, un gran número de estudiantes de las mejores universidades estadounidenses, han apoyado de forma pública y notoria a Palestina. El establecimiento de acampadas en los campus de Yale, Columbia o Berkeley ha servido de altavoz, aunque no ha frenado el apoyo demócrata a Israel como hemos visto en la Convención que se celebra estos días para la nominación de Harris en la presidenciales, aunque pesa en el ambiente de la misma, gracias al papel que puedan desempeñar los jóvenes propalestinos en dichas elecciones.
En conclusión, Estados Unidos es un país que ambos casos se ha mostrado con miedo de actuar conforme a las peticiones de los más débiles, tanto los republicanos en su momento como los gazatíes en este. Ese miedo que atenaza y que a la vez enriquece a la poderosa industria armamentística, cuyas ascuas son azotadas por los gerifaltes judíos, que prefieren mirar hacia otro lado, por mucho que el mundo entero esté viendo la masacre que se vive en Palestina en pleno año 2024.